Miro en internet, compro en tienda

Cuando parecía que el comercio ya no podía cambiar más, parece que volvemos a nuestros orígenes. Desde el momento en que internet irrumpió en nuestras vidas, las cosas han sido mucho más fáciles. En casi todos los sentidos. Ahora, la comunicación es más fácil y, sobre todo, más rápida y los horarios se diluyen al ser casi todo posible las 24 horas del día. Tanto, que ya no sabemos si somos más del showrooming o del webrooming.

Con el boom del ecommerce parece que a muchos se nos olvidó lo que era ir de compras a una tienda física. Si acaso, se pateaban las calles aquellos que o no confiaban mucho en los beneficios del comercio electrónico, en el pago a través de internet o en si las tallas y medidas de la ropa serían un poco a lo AliExpress.

El showrooming

Entonces, surgió el llamado showrooming. Es decir, nos recorríamos las tiendas y centros comerciales, nos probábamos las cosas y, cuando teníamos claro el producto que queríamos y sabíamos que tal talla nos iba a entar bien, lo comprábamos. Y lo hacíamos a través de internet. Porque internet nos permite buscar el mejor precio y ahorrarnos unos eurillos. Además de poder realizar la compra en el momento que mejor nos venga, sin tener que buscar un huequillo en nuestras agendas para ir hasta la tienda. Sin tener que andar con prisas o, si salía un día pocho, sin tener que salir a la calle directamente.

En algunos casos, hubo tiendas que, cansadas de que los (no) compradores hicieran esto de una manera tan descarada, cobraban por probarse las prendas. Suena a exageración, pero es que a los pobres les estaban comiendo la tostada descaradamente. Y, hablando de comer, todos queremos hacerlo.

Afortunadamente para ellos, parece que en los últimos tiempos, las cosas van volviendo a ser lo que eran. Aunque es innegable que el comercio electrónico sigue en un buen momento, nos vuelve a gustar pasear con bolsas por las calles.

El webrooming

El cambio de tendencias ha provocado el cambio de palabro, algo muy mercadológico. En marketing no hay nada que no lleve su correspondiente neologismo, si puede ser en inglés pues muchísimo mejor. La palabra de moda ahora es webrooming. Es decir, el buscar por internet: el mejor precio, la tienda más cercana, el producto que más nos guste… y comprarlo en tienda. Vamos, todo lo contrario a lo que ocurría hace no tanto.

No vamos a decir con esto que Amazon se esté yendo a pique. Ni mucho menos. Sólo que nosotros, como buenas personas, somos cambiantes dentro de nuestras costumbres. Que lo mismo nos flipa comprar por internet y que nos lo traigan a la puerta de casa, que queremos tocar telas y texturas. Para no llevernos sustos con la calidad, con el tamaño, con el olor de la prenda o con lo que sea.

¿Cuánto tardaremos el volver a pasarnos al showrooming? ¿El webrooming habrá llegado para quedarse? ¿Algún día compraremos por ciencia infusa? ¿Somos más digitales o analógicos?

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