¿Fracaso v(erdad)ero?

Por si fueran pocas las redes sociales que tenemos que actualizar (más o menos) a diario, el maravilloso mundo de internet nos ha traído otra. Bueno, internet en sí mismo no. Pero sí gracias a él. Hoy hablamos de Vero, la nueva red social que quiere acabar con el imperio de Mark Zuckerberg.

En los últimos días parece que todo el mundo ha sentido la llamada de Vero. No es raro encontrarte en alguno de tus timelines al innovador de turno que ya ha apostado por la nueva red social. Esa que, por el momento, dice que va a hacer todo lo que las demás hacen mal. Que si no habrá más algoritmos, que si no tendrá publicidad, ¡que si no comerciará con tus datos! Visto así, suena todo maravilloso, pero imaginamos que en un breve período de tiempo la verdad saldrá a la luz.

Vero, vero, ¿qué ves?

Por el momento, sus servidores ya han petado. Y es que, claro, si tenemos en cuenta que Vero tiene más de 3 años, lo más probable es que la mayor parte de su vida en la red la haya pasado en un hosting compartido. O un alojamiento de no demasiada capacidad. Y de repente, (ejem influencers, ejem) su tráfico se dispara y todos hablan de sus maravillas. De que puedes compartir todo; desde música, a fotos o archivos. Y que por si acaso, regístrate, no vaya a ser que el mes que viene quieras abrirte un perfil y tu nombre de usuario favo esté pillado.

Siguiendo con el drama, el primer millón de usuarios tendrá acceso gratuito de por vida (lo que igual explica esa prisa por hacerse con un usuario); el resto deberá pagar una pequeña cuota. Al ser este el modelo de negocio, entendemos que no haya publicidad. Podríamos decir que sería un Netflix sin series, una HBO con fotos, un Spotify sin canciones.

El pagar, ¿se va a acabar?

El problema es que las cosas de pago no suelen gustarnos. Y como prueba tenemos a WhatsApp, una app sin la que muchos no conciben la vida pero por la que pusieron el grito en el cielo cuando pidieron menos de un euro al año por su uso. Menos de un euro al año. Y no quisimos pagarlo. Porque cuando las cosas son gratis nunca vemos un motivo para pagar.

Nosotros le damos un par de años como mucho para despedirse del maravilloso mundo internetil. Eso, o cambiar su modelo de negocio. O ambas cosas. Competir contra Facebook o Twitter es casi imposible y hacer que los usuarios paguen más aún.

¿Se avecina un v(erdad)ero fracaso? Chun, chun, chun.

Continuará…

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