Más triste es de plagiar

Hace unos meses analizamos, así a nuestra manera, el fenómeno de la Vecina Rubia. Pero el asunto ha ido a más, a mucho más. En aquel momento creíamos que lo de la vecina ya era un poco demasiado. Que una cosa es caer en gracia y otra caer gorda. Y ella estaba ya en el segundo grupo. Pero ahora, se ha descubierto el pastel: es una Vecina Rubia plagiadora.

La Vecina Rubia Plagiadora

Nada hay de malo en compartir contenido de otros, siempre y cuando se referencie. Ejem, cierta revista de marketing, ejem. Lo malo es cuando haces pasar el trabajo de los demás como propio. Y parece ser que este es el modus operandi de la Vecina Rubia plagiadora. No es la primera vez, ni seguramente la última, que los usuarios de twitter le pillan en una de sus purpurinosas copias. Y que ella, obligada por la situación, tiene que rectificar y atribuir la autoría a su verdadero creador.

Aunque haya sido a la Vecina Rubia Plagiadora a quien han pillado con el carrito del helado, esto suele ser habitual en los perfiles de famosos. Y de los famosetes. A veces sin mala intención; otras, como es el caso, por si cuela. Pero, ay inocentes de ellos, ¡qué Google nos lo chiva todo! Que el Google Alerts (y otras herramientas del estilo) se inventó para algo, polipeña!

La pupurina se te sube a la cabeza

Ella que, suponemos, empezó siendo una triste twittera, debería ser más empática y reconocer cuándo el trabajo es ajeno. Que por poner el nombre del autor/a no va a perder sus cientos, si no miles, re retuits. Pero, claro, eso sería reconocer que la creatividad no es propia; que bebes del trabajo ajeno. Y que sacas beneficio, sobre todo económico, de ello y eso está un poco feo. Vamos, que eres un poco Cabronazi de la vida, pero pintándolo todo de arcoiris, purpurina y teniendo un ejército de unicornios rosas.

Pero como dice el refrán, más triste es plagiar. Si tu creatividad ha tocado techo, únete a otros y cread juntos. No te aproveches del talento de los demás para hacerlo pasar como propio, porque cuando salta la libre no hay quien la pille. Y eso es precisamente lo que está pasando estos días por redes sociales. La Vecina Rubia plagiadora está quedando al descubierto y con ello, está perdiendo gran parte de su simpatía. También se ha dado a conocer su verdadera identidad y están rulando fotos de ella. Algo que no vamos a compartir porque nosotros somos seres de luz y para movida la madrileña y ya.

Si es que… cuando la purpurina se te sube a la cabeza, el cerebro vuela a lomos de unicornio.

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