Este para ti, este para mí

Querida polipeña, lamentamos informaros que se os ha colado la realidad aumentada en casa y ni os habéis dado cuenta. Es más, se sienta con vosotros en el sofá cuando os disponéis a disfrutar del deporte patrio y vosotros cómo si nada.
Aquello de las gafas de Google parecía muy loco hace sólo unos años, pero lo cierto es que, de alguna manera, se ha hecho real. Tanto y tan bien que ni lo hemos notado. Cierto es que no se nos muestra publicidad relacionada con nuestras preferencias, no aún. Pero, ¿sabías que los anuncios a pie de campo que ves tú, no son los mismos que ven otros espectadores?

Mejor, ni lo consumas

En Bilbao pasan muchas cosas y algunas de ellas han dado para polipost. Por ejemplo, comentamos aquella campaña de los felpudos que nos flipó. O algunas de las cosas que nos hemos ido encontrando en el Metro, tantas que hasta tenemos una especie de sección: Metro Bilbao, soporte publicitario. También de aquella acción ‘tamaño Bilbao‘, o del Día del Accionista de Iberdrola. Hablamos de la Korrika a su paso por Bilbao, de la San Mamés y San Miguel, de El Sol y de la Noche Blanca.

“Los otros San Mamés”, la nueva campaña de San Miguel con el Athletic

No vamos a negar a estas alturas que nuestras poliaventuras nos han llevado hasta las orillas del Cantábrico en su paso por el Golfo de Bizkaia y, más concretamente, hacia el interior por el discurrir de la Ría del Nervión-Ibaizabal. De hecho, desde el aula aledaña al zulo donde aprendimos los secretos del marketing se podía vislumbrar el manto esmeralda del cauce que da forma a la muy noble, muy leal e invicta Villa de Bilbao. Si hay algo sagrado en toda la provincia y parte del extranjero es nuestro equipo de fútbol, el Athletic Club.

 

De Marcos, Iturregi, Ibáñez y Aduriz bridan con una San Miguel en la taberna ‘La Campa de los Ingleses’.

¿Con una gota bastaría?

No, no es un anuncio de Fairy, aunque lo hemos intentado, ya sabes que somos muy del absurdo. Y del humor también. La cosa es que hace un par de semanas Bilbao amanecía con una sucia vajilla (de tamaño Bilbao) flotando en las aguas de su ría. La escultura de casi 10m2, estaba frente al Palacio Euskalduna y alcazaba casi un tercer piso, ahí es nada. Y es que, en Bilbao, solo sabemos hacer las cosas a lo (muy) grande.