Se nota, se siente el Santurzine está presente

Mañana, se acabó lo que durante tres semanas se ha venido dando. La quinta edición del Santurzine, o Festival de Cortos de Santurtzi, ha llegado a su fin. Un sarao que nació en 2013 y que crece a muy buen ritmo. Hasta el punto de llegar a hacer partícipe en muchas de las actividades a todos los habitantes de la Villa Pesquera. Y de los alrededores.

Pensado para darle vidilla a la localidad e intentar promocionar Santurce utilizando el cine como escaparate. El santurzine llega durante los últimos coletazos del verano. Pero es que desde sus inicios, Santurzine ya pisaba fuerte. Prueba de ello fue la participación de figuras de la talla del director de cine, estos días muy de moda por su movida con Fe de etarras de Netflix, Borja Cobeaga o el actor y presentador Oscar Terol.

Un festival con novedades

Cinco años después y a pesar del aumento de actividades, la esencia del festival se mantiene. A lo largo de estas cuatro últimas semanas, diferentes comercios de la localidad han acogido las proyecciones de los cortos presentados a concurso. Pero, además, este año se han vuelto más sociales que nunca. Conscientes de los problemas del mundo, a sus dos secciones habituales (Santurtzi y Estatal) han sumado otras dos. Por un lado Euskal Pantailak, para la promoción del cine vasco. Y, por otro, la Sección Ibiltariak. En ésta última se pretende dar voz a todo tipo de iniciativas relacionadas con los Derechos Humanos. Algo que se ha materializado con una colaboración junto a Aministía Internacional, y que se extenderá al resto de artículos que componen la Declaración Universal.
 
Para hacer llegar su mensaje más lejos, en 2016 trasladaron la esencia del festival a las escuelas con la creación del Santurzine XS. Una serie de talleres en los que los alumnos de Primaria y Secundaria de los colegios participantes realizarán cortometrajes. Cortos que tengan como eje principal los Derechos Humanos y también debatirán acerca del tema. Además del lado educativo, el proyecto también pretende despertar el intererés por el séptimo arte entre los más pequeños.
A las actividades presentes en los años anteriores, en 2017 se suman un concurso de guiones y mucho más protagonismo de la gastronomía local. Todo ello con acciones como el pintxo-pote a ciegas, el pintxo-cine o las jornadas de cata en el Maisu.
Si 2016 fue el gran año del Santurzine, lograron superar los 350 trabajos presentados, está claro que aún tiene mucha vida por delante.
P.D, señor director del Santurzine, sepa usted que el Polígono echa de menos a Pequeña UPV

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