Como un tsunami… Rociíto nos removió la conciencia

En los últimos días veo a mucha gente escandalizarse por el testimonio de Rocío Carrasco. Que si eso se tiene que hacer en los juzgados, que si por qué ahora y, sobre todo, si lo hace por dinero. Como si cualquiera de esos argumentos invalidara sus palabras. Más allá de si sea cierto o no, de si no es adecuado que determinadas personas se pronuncien o si el juicio social al que se está sometiendo a Antonio David, su expareja, sea criticable me quedo con lo bueno. En 2021 España sigue necesitando muy mucho visibilizar la violencia de género y cualquier lugar y momento será bueno para ello. ‘Sálvame’ es muchas cosas, pero también uno de los programas más vistos de la televisión español y, especialmente, su audiencia está compuesta por mujeres.

Ana Orantes y el gran cambio

«Conocí» a Ana Orantes hace unos pocos años. Yo apenas tenía siete años cuando José Parejo la asesinó un 17 de diciembre de 1997. Por aquel entonces las mujeres no contaban que sus maridos las pegaban y mucho menos lo hacían en televisión porque la sociedad lo había normalizado. Eran cosas de casa y la ‘reacción’ a algo que ‘habrías hecho mal’. Hasta que llegó el jueves 4 de diciembre.

Esa tarde Ana se sentó en el programa ‘De tarde en tarde’ de la televisión andaluza para contarle a Irma Soriano, presentadora del magacín, y al resto de la audiencia lo que pasaba en su casa. Lo que pasaba entonces y que llevaba pasando cuarenta años. En su casa y en muchas más. Pero aquella tarde España despertó al escuchar a Ana. Bueno, España despertó con lo que pasó trece días después cuando fue quemada viva.

La valentía de Ana y la atrocidad cometida por Parejo removieron la conciencia del país. Una España en la que no existían leyes que protegieran a la mujer porque, como manifestó Álvarez Cascos Vicepresidente del Gobierno en aquel entonces, se trataba de «hechos aislados». Aislados entre las cuatro paredes de demasiadas casas. Casas desde las que miles de mujeres salieron a manifestarse por Ana y que entre todas consiguieron que se promulgaran las primeras leyes para la lucha contra la violencia de género. Desgraciadamente Ana tuvo que morir para que se empezara a hacer algo por salvar a todas las demás ‘Anas.

A pesar de no haber estadísticas oficiales en aquellos años, se cree que Ana Orantes fue la víctima número 59 por violencia de género en 1997.

¿Qué ha supuesto la aparición de Rocío Carrasco?

Salvando todas las distancias habidas y por haber entre Ana Orantes y la docu-serie de Rocío Carrasco, la aparición de la hija de ‘La más grande’ en prime-time ha vuelto a ponernos del revés. Y no voy a entrar en la veracidad de su testimonio ni en la moralidad (o falta de ella) que pueda haber en Telecinco. Tampoco si Rocío Carrasco ha hecho bien (o no) en contarlo en público; aunque aquí hay que tener en cuenta que durante muchos años los ataques de los medios también han sido públicos. Me quedo con que esa emisión, y todos los refritos que le han seguido, ha hecho que aumente el número de llamadas al 016 y que muchas mujeres se hayan puesto en contacto con diferentes asociaciones en busca de ayuda.

Si nos aferramos a eso de que, quizá, Ana Orantes no cobró por su testimonio y Rocío Carrasco sí lo hace por dinero, estaremos contribuyendo a establecer perfiles y tipos de mujeres maltratadas. Ni el dinero, ni la fama, ni el nivel de estudios evitan que una mujer pueda ser víctima de malos tratos. Y quedarnos solo en eso es, además, demasiado simple. Igualmente si nos limitamos a las marcas físicas, como si las psicológicas fueran menos importantes o, simplemente, no existieran. O que el maltrato solo se da durante la relación o matrimonio. Ana Orantes había conseguido el divorcio hacía algún tiempo cuando fue asesinada.

Por el momento la aparición de Rocío Carrasco ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas de este país y ha dado voz a la violencia psicológica. No sabemos si la docu-serie tendrá la misma repercusión social o legal que el testimonio de Ana Orantes. Pero si las palabras de Rocío Carrasco han servido para que una sola mujer se haya dado cuenta de que no está sola y haya pedido ayuda, solo por eso, habrá merecido la pena.

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