SEO

Enamora a Google conquistando a tu audiencia

La mercadología, y todas las cosas que nos ha hecho odiar, son uno de los grandes dilemas de nuestras vidas. Casi tanto como los cambios en el algoritmo de Google. Y de eso venimos a hablar hoy.Google ha condicionado la forma en la que escribimos. Bueno, escribir, escribir igual no. Pero sí ha tenido gran infuencia en la intención que proyectamos al teclear las palabras. Ahora ya no nos basta con gustar a nuestro público, queremos enamorar también a Google. Y antes que a nadie.

No contamos nada nuevo si decimos que para muchos nuestro amigo GiganGoogle es la puerta de acceso a internet. Una de las grandes mentiras de la humanidad reciente. Y no porque Google lo haya querido, bueno igual un poco. Pero la mayor parte de la culpa es nuestra y de nuestros limitados conocimientos internetiles. Bueno, los de algunos.

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A lo que íbamos. Escribimos para gustarle al buscador, para que mejore nuestro posicionamiento SEO y para que no dejemos de recibir visitas. Hasta aquí, todos de acuerdo. El problema es que no todo gira entorno a Google. Bueno, igual sí. Pero tenemos que ir con cuidado. Con mucho.

Y es que, si bien queremos gustar a Google, el sujeto a enamorar debe ser nuestro público objetivo. Es evidente que sin la ayuda de Google será muy difícil que nuestro target llegue a nuestro sitio web. Pero si a quien llega no le gusta lo que ve, lo más probable es que no vuelva. Y eso es justo lo que no queremos.

La idea es que la gente llegue y le flipe lo que lee. Y que le flipe tanto que lo comparta para que otros flipen igual. Y así sucesivamente. Todo esto no será posible si perdemos de vista que nos leen personas. Personas y no el robot de Google. Bueno, no solo las arañitas de GiganGoogle.

Además, no debemos olvidar que en este aspecto Google ha mejorado bastante. Es decir, al principio solo quería que optimizásemos todo para enamorarle a él. Ahora, como sabe que su reputación también está en juego, quiere que lo hagamos bien con nuestros lectores. De ahí que penalice la sobreoptimización y que la densidad de palabras haya dejado de ser importante. Y también que en cada una de sus ‘amenazas’ Google aclare que será menos duro con el contenido que sea útil y relevante para el usuario. Porque él también sabe dónde hay que apuntar.

Recordad: gustar a Google está bien, pero gustar a quien lo lee es aún mejor.

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