Hola, soy tu menstruación

Nunca pensé que acabaría diciendo esto aquí, pero estoy en días rojos. Y tú, querido lector, te estarás preguntando qué narices te importa a ti que yo esté menstruando. Y tienes toda la razón. Pero no he venido a eso, porque para controlar mis reglas ya tengo una app en el móvil (sí, de esas que dicen que luego venden tus datos por ahí, como si la mayoría de aplicaciones que tenemos en el smartphone no lo hicieran, ¿sabes?).  He venido a hablar de algo que he bautizado como ‘menstruketing’. Y ahora te cuento de qué va la mandanga.

¿Qué es el menstruketing?

Igual soy yo ya que veo marketing hasta en mi taza de café, pero desde hace unos meses, un par de años como mucho, he detectado un movimiento pro-menstruación brutal. Y, ojo, me parece perfecto dejar atrás aquellos tiempos en los que pedir un tampón era casi un acto de contrabando. De cuando tener la regla debía ser secreto de estado y de tener que aguantar demasiados ‘¿Qué, estás en esos días, no?. Pero todo esto no deja de resultarme curioso.

No me cabe la menor duda de que el menstrumarketing es un logro del feminismo. Porque hasta que el movimiento feminista no se ha empezado a hacer más fuerte, tener la regla seguía siendo algo asqueroso y que se intentaba ocultar por todos los medios habidos y por haber. Ahora, afortunadamente, cada vez menos. Yo misma me sorprendo al tratar cada vez de forma más normal mis reglas o de compartir cosas como mi periplo con la copa menstrual (que esto me daría hasta para un libro) con mis compañeros de trabajo. Sí, compañeros, porque en mi empresa solo hay hombres. Hombres que también comparten de forma natural asuntos de sus parejas en relación a la regla. Porque para que algo sea normalizado, hay que hacerlo ver como tal.

Así, diré que el menstruketing es toda acción de marketing que tiene como objetivo normalizar la menstruación. Algo que está íntimamente, y nunca mejor dicho, ligado con el movimiento por la menstruación sostenible y respetada. Sin químicos, sin plásticos, solo con elementos naturales y/o reciclables.

¿En qué consiste el marketing menstrual?

Como buena acción de marketing, el menstruketing también tiene objetivos más ‘materiales’. Una vez explicadas las ventajas de utilizar productos como la copa, las compresas de tela o las bragas menstruales (que sin duda los tienen); el siguiente paso es que te compres al menos uno. De primero de marketing, se crea o identifica una necesidad para después ofrecer los medios que permiten satisfacerla satisfacerla. Aunque en este caso la necesidad no ha tenido que ser creada, ni siquiera identificada, simplemente había que mostrar que existían otros métodos más allá de compresas y tampones desechables (y que, por cierto, se venden a precio de oro).

Una vez mostradas todas las opciones, solo queda picar.  Para muchos hacer uso del menstruketing es el eje de su empresa y que con consejos sobre cómo colocarte la copa o cómo lavar tus braguitas de tela no es suficiente. Es más, sé que con likes y visibilidad no se come, pero ojo que de visibilizar la menstruación y ayudar a que nos sintamos mejor en nuestros días rojos a terminar cambiando de color el pinkwashing puede haber un paso. La línea entre informar, y obviamente sacar beneficio de tu trabajo, y acabar resultando un turras puede ser muy fina. Y nadie quiere a alguien turras en su vida, que para eso ya tenemos los señoros que nos dicen que la regla no duele, que aunque te desmayes es todo normal.

Mis reglas

Más de siete euros, siete, llegué a pagar hace un par de años por una caja de tampones. Por siete eurazos  esperaba tampones para media vida, pero no. Me duraron un mes y pico y a comprar otra. Ahora, en mi quinto mes de copa menstrual, sigo amortizando aquellos diez euros que pagué en junio. Y que, a buen seguro, me durarán algún añito más. Sin duda en breve caerán unas bragas menstruales, para dormir en paz conmigo misma y con mis sábanas.

No me cabe la menor duda de que el menstruketing es tan necesario como el feminismo y, al menos a mí, me ha descubierto una nueva forma de vivir ‘mis reglas’.

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