Dadme un movimiento y moveré mi marketing

El jueves fue un día histórico. Podríamos decir que, desde que se celebrara el primer día de la mujer, no había habido uno más multitudinario que este 8 de marzo de 2018. Nos echamos a las calles para hacernos oír, ¡y vaya si lo hicieron!

Aprovechamos a todas aquellas personas que acudieron a las manifestaciones con las camisetas femininistas de Inditex, que eso solo es marketing. No vamos a repetir nuestros argumentos para decir que eso es de todo menos feminista, pero no está de más recordarlo.

Al hilo de todo esto está nuestro tema de hoy: el marketing de movimientos. Porque, como bien hemos podido comprobar hay gente para todo. Incluso para aprovechar el movimiento feminista para sacarse unos euros.

El mundo que mueve el marketing

El término marketing de movimientos fue acuñado hace solo unos años por Scott Goodson. El fundador de Strawberry Frog nos dió las palabras que necesitábamos para referirnos a lo que hacen las marcas desarrollando productos a partir de los cambios sociales, políticos y culturales.

No contamos nada nuevo si decimos que el consumidor es un pilar fundamental para el marketing. Sin olvidarnos, por supuesto, de satisfacer sus necesidades. Porque el marketing es él y sus circunstancias. Por lo que, si éste cambia, el marketing se adapta a él. Y, si es el el siglo XXI, todo mejor y todo más fácil.

Las redes sociales juegan un papel muy importante en el marketing de movimientos. Todas esas revoluciones que nacían en las calles, ahora lo hacen en las redes sociales. Para, cuando ya están asentadas, dar el salto a las calles. Sí, podríamos decir que en este sentido hemos involucionado un poco. O, simplemente, hemos cambiado el orden de los factores.

Engángame

El famoso palabro que, seguramente, no seas capaz de traducir: engagement. El punto fuerte del marketing digital. Sí, convertir mola, convertir es el objetivo, pero contar con buen engagement es el medio que permite el fin.

Una marca se une a un movimiento, mediante un producto o haciéndose aliado, si encuentra un tema lo suficientemente relevante para su público. O al menos para el público al que quiere llegar. Conectando con ellos, provocándoles a participar y animando a difundir el movimiento del que son altavoz.

Todo ello no sería posible sin engagement. Es decir, sin sacarle el áximo partido a lo que las redes sociales, prácticamente a coste cero, nos ofrecen. Sí, a todos. Que tú que no eres una empresa ni, seguramente, una celebrity, tienes al menos un par de perfiles en distintas redes sociales.

Paren el cambio, que yo me subo

El marketing de movimientos no es más que una nueva forma de marketing. Bueno, no tan nueva; como las nuevas tecnologías, más o menos. Una que ayuda a ganar la fidelidad del consumidor y que nos muestra como una marca involucrada en los cambios que suceden porque sólo buscamos un mundo mejor.

Y es justo esto lo que le ocurre a Inditex con su moda feminista. Que saben que el movimiento va a ayudarles a vender, aunque a ellos lo que con el feminismo se busca les de un poco igual. Eso por no decir que su modus operandi es justo lo contrario.

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