Verde, que te quiero verde

Desde hace un par de semanas los martes hacemos un ‘PoliDelux’ en nuestra cuenta de Instagram. Así que, coincidiendo con la Huelga Mundial por el Clima, alguien nos preguntó si Greta Thunberg era marketing. Y dijimos que sí, porque lo pensamos, vaya. Hoy, aunque ya sea un poco más tarde, vamos a pasar a argumentar el porqué de nuestra respuesta.

¿Quién es Greta Thunberg?

Greta es una adolescente sueca que a sus quince años se plantó en la puerta del Parlamento sueco para manifestarse contra el cambio climático. Desde aquel día de agosto de 2018 son muchos los jóvenes que se han sumado a su causa y que han iniciado protestas similares en otros lugares del mundo. Algo que se ha cristalizado en los llamados ‘Viernes para el Futuro’, o Fridays for Future. Hace solo unas semanas Greta Thunberg llevaba su movimiento hasta la Conferencia de la ONU sobre Acción Climática.

Conocida por su forma de hablar, más propia de alguien más adulto, o al menos con más recorrido ante los medios, Greta Thunberg habla de crisis climática, de futuros robados o de infancias destrozadas. Todo a la par que, en su casa, ha conseguido que nadie viaje en avión o que el consumo de carne sea prácticamente inexistente. Acciones que reflejan sus buenas intenciones pero que… también nos hacen sospechar de la lideresa de la próxima generación; como fue nombrada por la revista Time. La conciencia ecológica de la sociedad del despilfarro en la que vivimos.

Cero novedad

Todo lo que Greta nos cuenta ya lo sabíamos. Desde hace décadas científicos y activistas vienen advirtiendo de las consecuencias del cambio climático. De que deberíamos dejar de contaminar, de no usar (tanto) plástico, de limpiar los mares y muchas otras cosas más. Pero parece que hasta que no ha venido Greta Thunberg nadie sabía nada. Si incluso en 1992 ya hubo otra niña como ella: Severn Cullis-Suzuki, ‘La niña que silenció el mundo’. Veintisiete años años de ‘lo de Greta’ ya habló del agujero de la capa de ozono, de animales en peligro, de aguas llenas de plástico… Así, igual que se habló de Rosalía como estrategia de marketing, es inevitable volver a lo mismo.

La fama de Greta ha ayudado enormemente a la promoción del nuevo libro de su madre, al auge de la Fundación We don’t have time o a ser propuesta para el Premio Nobel de la Paz. Eso que sepamos, porque detrás seguro que hay mucho más que se nos escapa. Quizá algún día lo sepamos, cuando Greta ya no sea necesaria para la causa, por el motivo que sea. Pero por el momento todos a tope con ella, aunque solo sea porque en sus palabras hay mucho de verdad.

La movi-Trump

Reconócelo, aquella imagen de Greta Thunberg mirando con cara de odio máximo a Trump nos dió la vida a todos. Ella que considera a Trump como uno de los principales enemigos de su causa, y probablemente tenga toda la razón, no pudo contenerse ante el desfile del Señor Dorito. Algo que también entendemos perfectamente. Tiene que ser durísimo tener delante a ese señor y no hacer nada por evitarlo, el cambio climático o lo que sea.

A raíz de ahí, seguramente porque ha sido el acto de mayor repercusión en el que ha participado Greta, hemos empezado a sospechar y a hablar de la pedofrastia. Un palabro extraño (y bastante feo, dicho sea de paso) que viene a nombrar el uso de menores para conmover y conseguir vender algo, ya sea un producto o una idea. Y, pensándolo fríamente, eso es lo que parece Greta Thunberg. La cara visible de un iceberg con pinta rubia. Con nombre de algún empresón o al mando de señores peces gordos.

Esta teoría también ha sido comprada por ‘The Sunday Times’ que afirma que detrás de Greta Thunberg puede estar el lobby verde, un grupo de empresas energéticas que han podido valerse de la imagen de la adolescente para darle (más) voz a su causa. Un movimiento que, además de necesario, parece justo para las nuevas generaciones pero que eso no lo hace menos oscuro. Algo parecido a lo que nos puede (llegar a) ocurrir cuando vemos a Errejón por la tele. ¿Quién va a meterse con un niño? ¿Cómo vas a llevarle la contraria a esos ojitos de ilusión?

Plot twist máximo

Con tantas horas de Greta-levisión, acabó saltando la sorpresa. La noticia que nadie se esperaría y que nos dejó el culo torcido. Resulta que Greta Thunberg es la hija de Malena Ernman, representante de Suecia en Eurovisión 2009 y competencia de Soraya (de España). Aunque en el resultado las dos quedaron cerquita. ¿Qué hubiera opinado Greta de la participación de su madre en Eurovisión? Tantas luces, tantos fuegos, tanta gente, tantos viajes en avión…

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