Marketing de (compra-venta) de niños

Antes que nada tenemos que pedir perdón por haber vuelto a pecar, por haber hecho pira del poliblog. Pero, ya sabéis, la vuelta de las vacaciones es muy dura; incluso un mes después de haber retomado la rutina. Y hoy volvemos para dar guerra con un tema muy espinoso: la gestación subrogada.

Así, al estilo del feminismo de Inditex, vamos a dar nuestra (no pedida) opinión sobre el tema. Y, si de paso, conseguimos que alguien nos lea y se replantee su opinión al respecto, nos daremos por muy satisfechos.

Qué es la gestación subrogada

De primeras puede sonar muy bruto, pero es que hasta la misma práctica lo es, la gestación subrogada es una forma de compra-venta de bebés. Que luego nos quejamos de los casos de niños robados y nos llevamos las manos a la cabeza, pero ambas prácticas no andan muy lejos.

Al final, las dos tratan de aprovecharse de la gente humilde en beneficio de los ricos. Básicamente porque solo las mujeres más pobres acceden, o son obligadas, a ejercer como vientres de alquiler; y porque solo los más ricos podrán costear el elevado precio del tratamiento.

No vamos a entrar en cuestiones relacionadas con el proceso porque nos da tanto asco que es un tema que preferimos desconocer; lo que si vamos a hacer es tratar de desmentir los argumentos a favor que nos hacen llegar. Porque, una práctica tan horrible, solo podrás venderla con un buen marketing. O con muy poca ética y moral; o porque los millones se te han subido demasiado a la cabeza.

Ni rastro del altruismo

Aunque algunos políticos o famosillas de turno quieran hacernos creer que la gestación subrogada se basa en el altruismo; desde el momento en el que hay dinero de por medio, nosotros no lo llamaríamos así. Cualquier ‘intercambio’ que lleva asociado un ‘precio’, no puede llamarse altruista señores.

No podemos considerar la gestación subrogada como algo altruista porque un embarazo no es nada fácil. Y lo decimos nosotros que aún no sabemos qué es de primera mano, pero sí hemos tenido casos cerca. Un embarazo puede conllevar riesgo para la madre y para el bebe; puede provocar diabetes gestacional y otras enfermedades, entre otras cosas.

Vaya, que quedarse embarazadx no es ni todo lo bonito que parece en el cine, ni lo que nos quieren hacer creer los defensores de la gestación subrogada. Quedarse embarazadx es un acto que, aunque digan es precioso, nadie lo hará gratis. Seamos honestos.

El derecho más (re)torcido

Hablemos del supuesto ‘derecho’ a ser padres. Algo que, mira, tampoco. Porque a pesar de que este sea el mayor argumento para hacer que la gestación subrogada sea más bonita, es la gran mentira.

Derechos son la edudación, el acceso a una vivienda o a la sanidad pública; pero no ser padres. Ser padres, o quererlo ser, es una opción. Pero nunca un derecho, así que en eso vuestro marketing patina, queridos comerciantes de vidas humanas.

Además, en el caso de quienes quieren ser padres y biológicamente no pueden, existe algo precioso llamado adopción. Un proceso que no es nada fácil, sí, pero que no supone la compra de ningún bebé; sino darle una vida mejor a un niño que ya está en este mundo. La adopción será larga, pero nunca es una actividad comercial, puesto que es (¡sorpresa!) gratis.

No somos vasijas

Ante tremenda antrocidad como es la gestación subrogada, han surgido todo tipo de campañas boicot. Entre todas destacamos No somos vasijas, una campaña iniciada por mujeres y por los derechos de las mujeres. Porque en este caso, la gestación subrogada sí va en contra de los derechos de las mujeres. Tal y como indica el nombe de la campaña, no somos vasijas y, por tanto, no tenemos porqué utilizar nuestro cuerpo para lo que los demás quieran.

Este punto se lo dedicamos especialmente a todos esas influencers, politicuchos y demás personalidades que quieren vendernos una moto que, por dentro, está llena de mierda. Ay, si es que sin Sálvame la mayoría de personas de este país jamás hubieran visto con buenos ojos la gestación subrogada. Pero, ya se sabe, el poder del prescriptor.

Negocio para todos

La gestación subrogada no es solo algo que implique a dos agentes, la madre y los futuros padres por opción y compra. Detrás de todo esto hay un negocio en el que intervienen un gran número de personas. Desde cada uno de los trabajadores de los cientos de agencias que existen a lo largo y ancho del mundo, a quienes se encargan de diseñar las webs o a los que realizan las campañas de marketing.

Anuncios generalmente protagonizados por parejas de hombres felices con su nuevo bebé; un hijo que podrían haber adoptado, pero prefirieron comprar. Porque parece mentira que en pleno siglo XXI aún pensemos que un hijo biológico es más y que le daremos más amor que a uno adoptado. Debe ser que, como en toda campaña de marketing, parece que lo caro siempre es mejor, aunque estemos hablando de vidas humanas. Un asunto que jamás debería llevar asociado un precio.

Pero aquí estamos, una vez mas, dando asco como sociedad. Si es que no aprendemos nada, ni de la historia ni de ningún lado. En fin.

Deja un comentario