¿Me concedes esta newsletter?

Solo han pasado un par de semanas desde que entrase en vigor la nueva normativa en materia de protección de datos. La GDPR ha llegado para qedarse, al menos durante un par de años. El tiempo que tarden en implantar ePrivacy, la ley que ya se vislumbra como el nuevo terror de la mercadología y de casi todas las empresas del mundo.

Pidiendo permisos

Toda la vida diciéndonos que era mejor pedir perdón que permiso y ahora resulta que todo es al revés.  Quen vez de pedir perdón por nuestros emails tenemos que pedir permiso. Contar con el beneplácito del usuario, hacer que nos ponga el semáforo en verde para acceder a su bandeja de entrada. La parte teórica de la GDPR está fetén, porque al final no sabemos a quién le dimos nuestros datos y quiénes los revendieron para que nos dieran la turra con el spam. La cosa es, ¿la gente va a cumplirla?

En los menos de 10 días que han pasado desde el temible 25 de mayo, ya os decimos que no. Que la gente sigue haciendo lo que le viene en gana. Probablemente porque, hasta que no lleguen las primeras multas, (casi) todos pensamos que el monte sigue siendo un poco orégano. Algunos nos repitieron por activa y pasiva que habían cambiado su política de privacidad adaptándola a la GDPR. Pero otros, bastantantes más de los que creemos, se lo han pasado todo por el arco del triunfo.

Bombardeos no autorizados

No, no estás solo si tú también continúas recibiendo correos que no aceptaste. O de compañías que ni siquiera te avisaron de los cambios que introducían para cumplir con la nueva norma. En todo esto parece que hay dos bandos muy radicalizados. Mientras que algunos se muestran aún temerosos a enviar comunicaciones comerciales, porsiaca (recordemos que el incumplimiento de la nueva GDRP conlleva multas millonarias. Y de millones de euros, que siempre parecen más grandes); a otros parece que todo se les ha olvidado.

Como todo, lo más probable es que quienes pasan de todo sigan haciéndolo hasta que lleguen las primeras sanciones. Y eso, si es que llegan. Por nuestra parte, tanto en el Polígono, como en nuestros ‘trabajos de verdad’, hemos optado por cumplir con la GDPR. En primer lugar por evitar cualquier tipo de sanción, y en segundo, por dar un respiro al usuario. Somos gente sufridora de spam como los que más, así que nos solidarizamos con todos los que reciben decenas de correos basura al día intentando hacer las cosas bien. Aunque lo más probable es que solo estemos haciendo bien el panoli. Pero orgullosos de ello igualmente.

Deja un comentario