Lo que el e-mail marketing puede hacer por ti

La consabida y muy manoseada frase de JFK “no te preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país” se ha usado, de mil maneras distintas, para todo tipo de situaciones. En el Polígono del Marketing no íbamos a ser distintos y nos liamos la manta a la cabeza para contaros las bondades y ventajas del e-mail marketing (si es que no estáis ya evangelizados) y por qué se trata de una de las mejores formas de llegar a los usuarios.

Para hablar de este tema primero queremos sacar a relucir algunos puntos negativos, simplemente para asustaros, claro. Se trata de una tecnología del siglo XX y, por lo tanto, se puede quedar algo desfasada. Al final, simple y llanamente, es un correo electrónico realizado con HTML que el gestor de correo lo interpreta para dejarlo bonito. ¿Qué queremos decir con esto? Que a pesar de poder medir todo lo posible en Internet, las estadísticas de los correos electrónicos se resumen en dos valores principales: aperturas y clics. No podemos saber mucho más porque los grandes proveedores de correo no lo permiten. Por lo que lanzar una campaña de e-mail puede ser un poco a ciegas. Eso y que a nada que tengas una base de datos algo grande, te va a costar dinero, las plataformas que se utilizan para estas cosas no suelen ser baratas llegadas a cierto punto.

Todo lo bueno

Con lo negativo encima de la mesa, vamos a lo interesante. ¿Qué puede hacer por ti el e-mail marketing? Pues para empezar, llegar al buzon de la gente. Piensa en los catálogos comerciales que suelen dejarte en casa. ¿Los acabas tirando? Claro, casi todo el mundo. Por eso los imprimen en papel de baja calidad. Pero antes de tirarlos seguro que los miras. “El de Feu Vert no lo subo que no me interesan los coches, pero el de Eroski pinta interesante”. Ale, toma impacto. Ya saben de ti. Eso mismo sucede en el caso de los correos eléctronicos. Llegan directamente a la bandeja de entrada y puedes conseguir impactos sobre tu marca y tus productos desde el primer momento. De hecho, un buen copy y, sobre todo, un buen asunto pueden abrirte las puertas del interés de la gente.

No solo eso, los suscriptores son, por lo pronto, gente interesada en lo que tienes que decirles. Es posible que los hayas captado mediante concursos o chantaje (regístrate para poder acceder a cosas), pero si no se dan de baja están ahí porque quieren. Usa eso a tu favor. Quieren saber qué quieres decirles, por eso hay que tener un plan bien trazado sobre el envío de boletines informativos. Más allá de querer comunicar algo (que es lo importante, la verdad), el cómo se comunica también es muy relevante. Puede que el receptor no reaccione bien a lo que insertes (imágenes, gifs, etc.). En este caso hablamos tanto del usuario (que no tanto, ¿quién rechaza gifs de pingüinos?) como el proveedor de servicios.

#PoliAdvice del día

Un consejo que nos gusta aplicar a todo lo que nos rodea en la vida del Polígono es el de “no seas pesao”. Vale para todo. En el caso del e-mail marketing es lógico y se entiende fácilmente. Si mandas muchos correos electrónicos vas a cansar al suscriptor y vas a generar rechazo por su parte. Lo peor no es que pueda suscribirse, es que te pueda mandar a spam y eso acabe repercutiendo negativamente en el resto de las campañas. Ya sabéis que Google categoriza automáticamente los correos en varias bandejas y es posible que os envíe a spam por esos contenidos en el cuerpo del mensaje.

Por eso recomendamos utilizar el e-mail marketing como una herramienta Spiderman. Ya sabéis, un gran poder conlleva una gran responsabilidad (gracias, tío Ben). Ya que nos hemos metido en este charco sobre los correos y los boletines, os daremos una serie de consejos en posts venideros sobre cómo elaborar una campaña óptima con una interesante tasa de apertura. Con este texto simplemente queríamos hacer una pequeña introducción al maravilloso mundo de la mercadología aplicada al correo electrónico. ¡Seguiremos aconsejando!

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