Ese crecepelo del que usted me habla tiene magia (pero poca)

Desde hace unos meses todo lo que era campo (al menos entre las influencers) ahora es «ese crecepelo del que usted me habla». Lo reconozco, yo también estuve a punto de caer, pero menos mal que hice caso a mi peluquera y no a la turra de las influenciadoras que solo alaban el producto (entiendo que dineritos mediante). Y es que, si no haces nada más que leer y oír los beneficios de estas ampollas «inofensivas», pues es lógico que tú también quieras presumir de melena leonina. Pero, milagros a Lourdes y, si nadie da duros por pesetas, ¿qué nos hizo pensar que unas simples vitaminas nos iban a dar pelazo?

¿Qué es «ese crecepelo del que usted me habla»?

Es un nutricosmético, un complemento alimenticio que actúa sobre la piel y el cabello, además de ser natural y vegano. Un milagro de la naturaleza, sin efectos secundarios, fácil de tomar y que asegura que en 6 meses podrás lucir pelazo. 28 frascos, 25 ingredientes que no solo mejorarán el aspecto y la densidad del pelo, sino que también ayudan al sistema inmunitario y ayuda al crecimiento de las uñas.

Con esta presentación no es de extrañar que en los últimos meses «ese crecepelo del que usted me habla» se haya convertido en uno de los productos estrellas de Instagram. Que todas, absolutamente todas (al estilo Brays Efe y los barcos), lo hayan consumido y digan que de repente tienen pelazo. Aunque os diré, yo a la que ya tenía pelazo, le veo pelazo; y a la que tenía pelo de ratilla, le sigo viendo parecido.  Quizá el consumo de «ese crecepelo del que usted me habla» también ayude a la vista y, por no tomarlo, así estoy yo de topa.

Un buen marketing para ¿un mal producto?

Por el campañote (o la turra), más o menos «ese crecepelo del que usted me habla» debería ser un milagro del señor. Pero del oscuro. Instagram lleno de influencer en las que confiamos y que nos dicen que «ese crecepelo del que usted me habla» es maravilloso. Y así llevamos meses. «Ese crecepelo del que usted me habla» es tan bueno que no resulta sospechoso no encontrar nada malo sobre el producto en la red. Hasta que te das un paseo por los comentarios de Amazon o Trustpilot y te das cuenta de que no es oro todo lo que reluce. Pero quizá si sea el motivo por el que no te reluce tanto el pelo, por compararlo con los «beneficios» de «ese crecepelo del que usted me habla». Y sí, entrecomillo. Mucho.

Parece ser que las influencers a las que, curiosamente, les funciona fetén el producto se han olvidado de comentar algunas cosas. Al igual que a las revistas que les dedican artículos a las bondades de este dudoso bebible. Y es que, claro, a veces la verdad es un poquito incompatible con el dinero y entonces es cuando cambiamos de principios. Los «yo solo recomiendo lo que a mí me funciona», «nunca os enseñaría nada que yo no comprara» y ese tipo de cosas.

La cara O-mega del producto (est)alfa

Algunas usuarias de «ese crecepelo del que usted me habla» afirman haber sufrido reacciones alérgicas, dolor abdominal, sarpullidos e, incluso, haber acabado en el hospital. Además, a pesar de que las influencers que se llenan la boca (y debe ser que la cabeza se les vacía al mismo tiempo que les crece el pelazo, digo la cartera) con los milagros, el producto contiene Biotina, un elemento que en determinadas proporciones puede influir en las funciones de la glándula tiroides. Nada, un pequeñísimo detalle que la marca ha olvidado mencionar en su web, ya que solo mencionan los beneficios del ingrediente, obviando sus contraindicaciones.

Polipeña, si habéis caído en las redes de «ese crecepelo del que usted me habla» sabed que lo menos malo que os puede pasar es que el producto no tenga absolutamente ningún efecto o sepa asquerosamente mal (lo único negativo que se ha dicho de forma más o menos abierta sobre el producto). Mientras no os provoque algún síntoma grave, y lo malo se limite a que te cueste horrores cancelar tu suscripción, puedes darte por satisfecho. Que lo de devolver el dinero, creo que tampoco.

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