¡Ya es Navidad!

¿Sabías que eso de que cada año la navidad llegue un poco antes, tiene nombre? Suponemos que, como buen mercadólogo, te imaginabas que existía un palabro para ello. Como para todo. Porque si de algo hay en el marketing son palabras para todo. Sí, todo. No exageramos y lo sabes.

En esta ocasión el término que os presentamos es Christmas Creep. Ya se sabe, en inglés todo suena mucho mejor. Christmas Creep es la tendencia a incitar a las compras navideñas y a decorarlo todo con papás noeles, renos y demás elementos asociados a la ‘época más mágica y familiar del año’. Para quien le guste, eso sí.

La americanización

Parece que no mola mazo todo lo americano. Empezamos adoptando Halloween y seguimos con el Black Friday. Que todo lo que sea salir de fiesta, disfrazarnos y gastar, nos flipa muy fuerte. La parte positiva de todo esto, o al menos menos negativa, es que empezar con los regalos navideños tan pronto ya no parece tan loco. Y que si tienes suerte puedes ahorrarte unos cuantos euros.
 
Dicen que todo esto, además de consecuencia de la globalización, se debe al cambio en nuestras formas de consumo. Y a las diferentes estrategias que siguen los comercios para motivar a la compra. Esto es: que si el auge de la tienda online, que si descuentos, que si vales promocionales, las mid season sales… Y el gigante asiático. Y Amazon
Ahora que parece que los descuentos antes reservados para rebajas, y el viernes más negro del año, son casi habituales a lo largo de los 365 días que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol, llega el plan B (o la letra que corresponda): Christmas Creep. Aunque también podríamos verlo desde una perspectiva más amable. La, cada vez más, prematura llegada de la Navidad es una forma de supervivencia de los más pequeños en la cadena del comercio. Una forma de atraerlos a las tiendas apelando a sus emociones navideñas.

¿Acabaremos por celebrar también Acción de Gracias? Quién sabe, habrá que esperar un tiempo para ver si acabamos adorando la mantequilla de cacahuete como si fuera Nocilla. Y si la tortilla de patata o el jamón ibérico consiguen mantenerse entre la fiebre yankee.

 

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