Y, de repente, a España le importa Eurovision 2018

El año pasado ya hablamos un poquito sobre Eurovision. Y también, para aquellos no iniciados en el maravilloso mundo del eurofan, hicimos una especie de introducción. Como casi todo en los últimos meses después del FenómenOT, las cosas han cambiado un poco bastante. Entre otras que parece que en Eurovision 2018, España quiere hacer las cosas bien. O al menos intentarlo.

Pa mala tu versión, Inditex

En primer lugar, pedimos perdón por esas vacaciones de más que nos hemos acabado tomando. No estaba planeado pero a veces la vida del mercadólogo es muy dura. Y más si tenemos en cuenta que el Polígono (aún) no nos reporta beneficios económicos, lo que nos supone tener que trabajar, además de dedicar nuestros momentos de ocio a las polimandangas. Cosa que hacemos con gusto, que conste.

Pero bueno, que no hemos venido a hablar de eso. Hemos venido a darle duro a algún aspecto relacionado con el marketing. Hoy: los peces (regu) que se comen los buenos peces en el mar de las ventas.

¿Que no quieres ver mis anuncios? Ya te digo yo a ti que sí

Es probable que hasta hace unas semanas no supieras qué es eso de minar criptomonedas. Ni siquiera que son las criptomonedas. Pero, con el Bitcoin en boca de todos, esos palabros se han convertido en algo habitual en nuestras conversaciones, aunque sólo sean a través de las redes sociales. Y esque, al final todos tenemos un amigo muy pesado y muy sabelotodo. Y si no lo tienes, lamentamos decirte que lo más probable es que ese seas tú. Con todo nuestro amor y tal.

Leer a Risto también es aprender (a despedirse)

Si llevas un tiempo por aquí, sabrás que nos flipan cosas de lo más variopinto. Que lo mismo nos quedamos pegados a la tv con un, no sé, OT o GH, que nos ponemos de cultureta subido. Por eso mismo, si te decimos que nos flipa Risto Mejide, como publicista y escitor, estarás ya más que curado de espanto. Así que, tanto si coincides o no con nuestro criterio, vamos a decirte por qué deberías leerle.

#FenómenOT

Hace poco más de un año recordábamos lo que OT fue para nosotros. Con motivo del famoso Reencuentro repasamos el programa en sí. Cómo Rosa lo petó en audiencias eurovisivas y parte del merchan (bizarrísimo) que sacaron con las caras de los triunfitos.

Xiaomi aterriza en España

Si bien es cierto que llegamos un pelín tarde a una de las noticias tecnológicas del mes (puede que del año), creemos que la empresa china merece un hueco en el Polígono del Marketing. Por si no conocéis esta marca, se trata de unas de los fabricantes de electrónica de consumo más importantes del mundo. Se ha ganado la confianza de sus clientes y la prensa especializada gracias a su estupenda relación calidad-precio. Dentro de los teléfonos móviles de gama media, los Xiaomi (también conocidos como Mi) son de lo mejor que los usuarios pueden comprar.

Nostalgia ochentera

Nuestra primera incursión en el mundo nostálgico vino de la mano de OT. Somos de los 90, no de los 80. Pero es evidente que en los últimos años el rollo ochentero está de moda. Porque nos pone tontos, básicamente. Y eso, las marcas lo saben. Prueba de ello son las diferentes consolas que están saliendo en los últimos meses y que nos hacen perder la cabeza mientras nuestra cuenta corriente se tambalea. La mayoría de ellas vienen firmadas por Nintendo. Pero también se aprovechan de ellos los videojuegos más clásicos, volviendo algunos de ellos a la plataforma Steam.

Su troll, gracias

La gente es muy de indignarse. Porque sí. Por que es gratis. Pero desde que existen las redes sociales, indignarse por todo es mucho más fácil y al mismo precio. Antes, para montar el pitote (por algo injustificado), tenías que descolgar el teléfono. Y eso cuesta dinero. O mandar una carta. Y los sellos también cuestan. O personarte, que eso cuesta más y da más miedo.
 
En esos casos, el factor anónimo no existía. Y este es una de las principales razones que motivan a la gente a hacerse troll. Dí lo que quieras, total, nadie va a saber quién eres. Nadie va a ser capaz de reconocerte y tú te sientes el rey del mambo, soltando lo que pasa por ese cerebro sin necesidad de ningún filtro.