C Tangana, liarla parda (en OT) como forma de promoción

Puede que no supieras de su existencia hasta hace unos días cuando apareció en OT. Aunque ya te decimos que fijo que habías escuchado algunas de sus canciones, como Mala mujer, me han dejado cicatrices por todo mi cuerpo tus uñas de gel. Esa la habías escuchado (sin tú quererlo) y lo sabes. Seguramente también conocías que fue novio de Rosalía, pero no estamos aquí para el salseo. La cosa es que C Tangana está estos días en boca de todos por su última liada. Algo que huele muy, pero que muy mucho a marketing.

Quién es C Tangana

Menos conocido como Antón Álvarez, el trapero por excelencia del panorama española nacía en 1990. Con pinitos varios en el rap, y una carrera en Filosofía a sus espaldas, (re)nacía como C Tangana en 2011. Mientras combinaba su trabajo en un Pans & Company con otro en Vodafone, empezaba a vislumbrarse la estrella que estaría por venir. Bueno, más bien estrellado.

Al igual que muchas otras figuras, su máximo renacer se produjo en una crisis existencial. Sin trabajo, sin pareja, sin que la música le reportase beneficios se recluyó del mundo para crear. Y creó y creó hasta darse cuenta de que en la industria musical, tanto nacional como internacional, había un nicho por cubrir. Y que, para ello, debería construir un personaje.

Marketing de barrio

C Tangana siempre parece estar al borde, de la autodestrucción, de lo políticamente (in)correcto, al borde de todo. Ese todo que le ha dado su marca personal o un buen producto de marketing, como el mismo ha llegado a denominarse. Una imagen un tanto radical, de aspecto desaliñado pero con prendas de lujo; como la campaña de Loewe que coincidía con el lanzamiento de su disco Ídolo. Que si nos llegan a decir que era de una marca aspiracional a la que se le ha ido un poco la olla, nos lo creíamos. Y en parte lo era, porque él llevaba un abrigo de Loewe.

Para convertirse en algo, primero hay que creérselo y es así cómo C Tangana ha conseguido ir escalando. La industria musical española desde hace años está de capa caída. Siempre triunfa lo mismo, la mayoría son artistas efímeros y quién se queda ha visto cómo ya no es tan fácil ganar dinero. Pero la mayoría no es C Tangana. Creyéndose el mejor y haciéndonoslo creer a los demás, es como se consigue escalar en un panorama tan rancio y poco variado donde un raro consigue hacer mainstream y no por un verano.

Siempre teniendo internet muy en mente, C Tangana ha ido creando una personalidad utilizado las herramientas de la red. Perfiles en las redes sociales desde los que comunicar con su audiencia, uso de las plataformas de streaming para hacer llegar su música y alguna entrevista en medios tradicionales de vez en cuando.

El golpe maestro

Desde su movida con Nega, de los Chikos del Maíz, crear polémica en cuanto a la transfobia para lanzar un sigle para un colectivo Queer al día siguiente o cuando dijo aquello de El rey soy yo para lanzar otra canción. Son solo algunas muestras de que Pucho sabe lo que se hace. Y, lo más importante, porqué lo hace.

Como su propio producto, C Tangana ha conseguido hacer con los medios de comunicación lo que él quiere. Algo que quedó patente la pasada semana en la gala 9 de Operación Triunfo. Un atacar a la televisión desde dentro. Desde uno de los programas más vistos de la televisión española y en prime time; justo cuando todos miran. Y si eso no es marketing del bueno, que venga Kotler y nos lo discuta.

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