Sí, también hay agencias haciendo influinventing

Hace unos días nos cruzábamos en tuiter con un mensaje que nos dejó mal cuerpo. No por su temática, sino por ser algo que de alguna forma nos afecta profesionalmente, que tampoco es moco de pavo. Brays Efe, conocido actor que lleva tres temporadas dándonos uno de los personajes más icónicos de la ficción española, Paquita Salas, contaba cómo una agencia creativa había ganado un premio por una acción junto a Brays. Acción que no pasó, al menos no como se explicaba en el study case que les valió el trofeo.

La magia de ser Brays Efe

Al gran Brays Efe (y no, no va con segundas) yo le descubrí en el Tea Party de Alaska y Mario donde hacía de mayordomo. Después, sería sustituido por Aless Gibaja, pero vamos no había color. Desde entonces (al menos en mi memoria) tuvo que pasar algún tiempo hasta redescubirle como Paquita. Y, desde entonces, se ha convertido en, posiblemente, uno de los rostros más amigables del famoseo patrio. Que si la Rosalía, que si los Javis, que si OT… Brays lo peta.

Fruto de esa arrolladora personalidad viene todo el drama este. Aunque a decir verdad él no se lo ha tomado del todo mal, al menos públicamente. Más allá de los helados de por vida que se le prometen en el Study Case y reclamar el premio que otros han ganado a su costa, parece que todo bien.

¿Qué ha pasado?

Así, a grandes rasgos y tal y como el mismo Brays Efe explica en su hilo de twitter, una agencia (de cuyo nombre paso de acordarme) ha ganado un premio gracias a él. Debe ser que Brays que es muy humano, como Nati Abascal, una noche tuvo antojo de batido de Oreo y se lanzó a las calles para hacerse con el helado de nata necesario para elaborar tremendo manjar. En el camino debió de darse cuenta de que estaba siendo su propio meme (de Paquita) y decidió grabarse y subirlo a Instagram Stories como buen millennial que es. Porque otra cosa no, pero grabarlo todo (y si es con filtros mejor) nos flipa. Y resulta que el #BraysOreo lo petó, sobretodo en cuanto a interacciones en su perfil de ‘la otra red social de Mark Zuckerberg’ e incluso acabó siendo trending topic  con ‘helado de nata’; no un jascad, que diría Noemí Argüelles.

Unos meses después Brays Efe volvía a repetir hazaña, pero esta vez sí tiró de jascad. #BraysOreo fue el palabro elegido para hacerse con el podium de las tendencias. En esta ocasión Maxibon seunió a la fiesta del batido de Oreo. Según se cuenta en el study case, y que Brays ha desmentido, esos helados fueron obsequio de Nestlé, ya sabéis: la influencia. De hecho, la interacción por parte de la cuenta de Twitter de Nestlé vino después, cuando la acción ya había llegado a su fin. Vamos, que vieron el filón que estaba teniendo todo aquello y se sumaron al carro al haber de por medio uno de sus productos.

Para quedarse helado

Después de aquello Brays Efe recibió un paquete con 72 helados, tanto Oreo como Maxibon, para pasar el verano. Y ya. Nada del refill eterno de helados del que se habla en el study case. Sí es cierto que las velas de su treinta cumpleaños las sopló en una tarta de Maxibon, una colaboración pero que nada tuvo que ver con la agencia ‘premiada’. Todo fue producto de su espontaneidad y su forma de gestionar sus perfiles sociales. Algo de lo que se aprovechó la agencia para colar como acción de marca algo que no era tal.

Lo de aprovechar el tirón de una situación determinada para convertirlo en una acción de marketing es una técnica muy habitual. Y, ojo, que eso no es malo. Demuestra el buen hacer y la capacidad de reacción y respuesta del Community Manager, el creativo, la agencia en su totalidad… Pero de colaborar, bien antes o después, con alguien a aprovecharse de ello y acabar ganando un premio va un trecho. Luego nos quejamos de que la gente menosprecie nuestro trabajo y nos resuman en ‘vendehumos’, pero es que con situaciones como esta no me extraña. Si nosotros mismos atacamos a nuestra propia profesión, no podemos esperar a que los demás nos valoren el trabajo.

Como dato, la agencia lleva meses sin publicar en sus perfiles sociales. Concretamente desde que ganaron el premio por la supuesta acción con Brays Efe. Me imagino que después del revuelo que causó el destape del engaño por parte del actor, tardarán aún más en volver a tuitear. Aunque bien pensado, era un momento perfecto para poner a prueba su capacidad de respuesta, especialmente en cuestiones de crisis y reputación de (su) marca.

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