Polígono del marketing

Lo barato, ¿sale caro?

Igual es algo nuestro, pero parece que últimamente la gente está mucho más susceptible a los anuncios. Raro es el día que en nuestro timeline no aparece algún mensaje de alguien que se queja porque le aparecen muchos, demasiados, anuncios entre sus mandangas. Y puede ser que sí. O puede ser que no.

No es ninguna novedad que cuando nace una red social, un canal de televisión, una revista o cualquier otra forma de comunicación, no suele tener un gran apoyo por parte de marcas, o al menos de grandes marcas. O de muchas grandes marcas. Luego, cuando el asunto va creciendo, es cuando las empresas empiezan a sumarse al carro porque saben que ahí su dinero ya es una apuesta segura. 

Como ejemplo de ello, tenemos Instagram. La red social de las fotografías de comida y pies en la playa, no hace tanto que ha empezado a incluir publicidad. Si lo pensamos, ni siquiera hace tanto que aparecen tuits promocionados en Twitter. Pero parece que ahora es cuando empiezan a cansarnos.

Personalmente, creo que por aquí hemos desarrollado cierto superpoder que hace que tendamos a ignorar muchas de estas promociones. ¿Será el haber estado más de cuatro años estudiando todo lo relacionado con el universo publicitario? No sabemos, pero de que hemos ido adquiriendo ese don, estamos bastante seguros.

Para el resto de los mortales, tenemos una mala noticia. Por si alguien no sabe, y si sabe se lo recordamos, que se cuele publicidad entre tus mandangas es el precio a pagar por un servicio gratuito. Si te estás preguntando si aquel único euro, que en realidad era menos, que pagaste por WhatsApp aún te está dando sus frutos y por eso no tienes que ver anuncios entre esos grupos que tienes silenciados, tenemos otra mala noticia.

Todos los servicios que se ofrecen al usuario de manera gratuita, tienen detrás dos formas diferentes de 'financiación':
  1. Poner anuncios entre tus cosas que a veces te molestan, a veces no.
  2. Vender tus datos a terceros para que te envíen publicidad adaptada a ti.
Teniendo esto en cuenta, esperamos que hayáis cambiado ligeramente de opinión. Igual nosotros somos los raros, pero si tenemos que elegir entre esas dos opciones, casi que preferimos que nos frían a publicidad si así nuestra información está 'a buen recaudo'. 

Aunque esto no siempre es así. Hace poco que a Facebook le imponían una millonaria sanción precisamente por esto: por no cumplir con la LOPD. Y en Facebook, entre otras muchas cosas, tienes anuncios. Ya sabéis, hecha la ley, hecha la trampa.

En cualquier caso, y esperamos que esto os reconforte un poco más, ver anuncios te lleva unos minutos al día, como mucho. Descubres nuevos productos, servicios o persona(je)s que no conocías y todo ello a coste cero. 

De la otra manera, ¿serías capaz de pagar por ese servicio? Respondemos por ti: con (casi) toda probabilidad NO. Solo con pensar el revuelo que se montó por tener que pagar menos de un euro al año por el uso de WhatsApp, sabemos que si algo molesta más que los anuncios es pagar por las cosas.

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