Polígono del marketing

Bye-bye, Vine

La semana pasada moría Vine. La aplicación creada en 2012 por Dom Hoffman y Rus YusuPov, se caracterizaba por sus bucles de vídeos cortos de apenas unos segundos, aunque en sus últimos meses, la duración se amplió hasta un máximo de 140. Comprada por Twitter sólo cuatro meses después de su creación fue, a pesar de su juventud, la aplicación que más creció durante 2013, mucho más que WhatsApp o Instagram.

La adquisición por parte de la plataforma de microbloging por excelencia fue justificada haciendo mención a la creatividad, es decir, que en ambas redes sociales la limitación de caracteres/tiempo servía para desatar la creatividad del usuario. La obligación a concentrar en apenas unos segundos una historia completa hizo que muchos de sus vídeos acabaran convirtiéndose en virales y, por extensión, los viners en estrellas. Pero entonces surgió otro problema, y es que muchas veces el usuario ni es ni pretende dar rienda suelta a su creatividad, solo quiere informar. Y fue entonces cuando decidieron ampliar hasta los 140 segundos.

andrea compton vine
Andrea Compton. Gran viner española y mejor youtuber.
Y llegó el drama. La principal audiencia de Vine, compuesta en su mayoría por jóvenes, empezaron a sentirse atraídos por otras redes sociales que estaban surgiendo, como Instagram o SnapChat, y por YouTube, que aunque no era ninguna novedad estaba más en auge que nunca. Y los viners pasaron a ser youtubers, porque todos sabemos que YouTube monetiza y Vine no, pues en origen no estaba pensada para tal fin. Y, como Vine ya no tenía nada que ofrecer sin tener que perder su esencia, fue perdiendo a una velocidad brutal sus 200 millones de usuarios activos.

Twitter intentó frenar la caída creando una plataforma que permitía la comunicación entre viners y empresas, esperando de esa manera que su otra red social no muriese. Y también con el aumento de la duración o la implantación de un contador de bulces. Pero tarde. Poco podía hacerse ya por Vine. Desde entonces la pobre fue agonizando hasta que el pasado 17 de enero moría para siempre. 

Kevin Systrom, confundador de Instagram, llegó a decir que consideraba a Vine como un Instagram en movimiento. Y, aunque en cierta forma es cierto, son Instagram y SnapChat los lugares de la red en los que seguirá vivo todo el contenido que un día fue creado para Vine.

P.D. Quien no conozca a Andrea Compton mucho tarda. Recomendadísimos sus unboxings de Barbie y su frikismo seril. Y su amor por Ewan. Y por The Walking Dead. Y... ¡Andrea, el poli te idolatra!



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