Polígono del marketing

SantoTo

El tema de hoy puede que no sea muy marketiniano (si nos referimos al sentido literal de la actividad), pero también tiene gran componente mercadólogo. Y es que Santo Tomás, aka SantoTo, es una de las fiestas más importantes en muchos lugares de la geografía vasca. Celebrada el 21 de diciembre, esta fecha marca para muchos el inicio de la esperada Navidad, motivo por el que en ciudades como Donosti, Bilbo, Mondragón o Azpeitia, son muchos quienes aprovechan para adquirir los manjares que servirán en sus mesas solo tres días después.

La historia dice que el inicio de la festividad se debe a la celebración de un mercado de carácter popular que coincidía con el pago anual de las rentas por parte de los ciudadanos de los diferentes pueblos o villas. Como curiosidad, ni siquiera en sus comienzos tenía connotación religiosa alguna, a pesar de compartir nombre con un santo. Y, si antes no ocurría, ahora mucho menos. No vamos a negar que con los años, la intención de la fiesta se ha ido perdiendo. Ahora, a los menores de 40 años, el mercado nos da bastante igual, no así los productos típicos del día, es decir, txakoli/sidra/cualquier bebida alcohólica y talo.

Mercadotécnicamente hablando, SantoTo es día de compras navideñas, no solo las relativas a viandas, por excelencia. Y gracias a su celebración, también surgió uno de los vídeos más virales a nivel autonómico ¿Hay alguien en Euskadi, o alrededores, que no cantase en su día la canción del Parsito del Norte? Santo Tomás a ritmo de cumbia, ahí es nada.




Ay, Aitziber, qué mala fuiste con el pobre Parsito.



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