Polígono del marketing

Oye, claro que me horrorizas, guapi

No mientas y asúmelo de una vez. Tú también has caído en esos jingles del horror, que se te meten en el cerebro y cantan solos a todas horas. Te taladran la vida y los odias muy fuerte. Y no te puedes librar de ellos y a veces ya ni quieres hacerlo. Si es que al final les acabas cogiendo hasta cariño. Hoy venimos a hablar de los dos que últimamente están más de moda: las cancioncitas de Wallapop y de Chicfy.

Oye, ¿qué vas a hacer con eso si no lo usas? nos dice Wallapop. Como forma de buscar respuesta automática en el receptor me parece genial. Y como poder recordatorio, derivado del horror que acaba suscitando el anuncio, me parece aún mejor. Es como lo de que hablen mal, pero que hablen que al final te lleva a decir que si no puedes con tu enemigo, te unas a él. Igual no tanto como para acabar descargando la app y hacerte usuario de la misma, pero al menos sí a reconocer su anuncio y acabar cantándolo mientras estas con tus quereseres

campaña wallapop
Súbelo, súbelo | wallapop.com
Los creativos encargados de la pieza afirman que es una forma de transmitir la personalidad de la empresa puesto que el spot habla el mismo idioma que los Walla-user. A nosotros aquí nos surgen las dudas, es una generalidad decir que todos hablan igual porque como en todo, habrá gente que hable el idioma sms, fallos ortográficos por doquier e incluso los habrá que utilicen el símbolo de apertura de pregunta. Además, que el hecho de querer demostrar lo fresca y divertida que es nuestra compañía, no tiene nada que ver con proyectar una imagen, a nuestro juicio, demasiado estereotipada.

Y pasamos a la segunda joyita: Chicfy. Chica rubia mona vende vestido cuqui y, parece ser que la mejor manera de hacerlo es perreo mediante, chica morena mona se interesa y pregunta por la posibilidad de rebaja, chica rubia dice que claro que si, guapi mientras baila twerking, chica morena compra y recibe el vestido y lo celebra volviendo al perreo. No sé a vosotros, pero a nosotros todo esto nos parece un horror. Como forma de mostrar el funcionamiento de la app y enseñar lo fácil que puede resultar el proceso de compra le damos nuestra aprobación, pero a la forma elegida para ello nein.

La app está destinada a la compra-venta de ropa y demás accesorios para chicas. En esta tesitura es totalmente justificable la presencia femenina, pero la sexualización del anuncio nos hace poner el grito en el cielo. Ay, la delgada línea que separa la capacidad de viralidad, el poder de recordatorio, la efectividad de su jingle con una idea que tal vez lleva a conseguir el objetivo propuesto pero cambiando la percepción de la marca en gran parte de sus usuarios y/o usuarios potenciales. Drami.

cmpaña chicfy
Chic, ¿para quién? | chicfy.com
Y ya dejamos el hateo, que nosotros tampoco podemos parar de decir chic para ti, chic para mí. 

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