Polígono del marketing

Cartas al director

¿Seguirá el buen clima en el aula tras las vacaciones o la tan deseada poli-libertad estival trastornará las mentes y cuerpos de los policompis hasta un punto ocioso sin retorno?

Sea como fuere, a la vuelta nada será igual en el polígono: el misterio sobre empresas y contratos empezará tímidamente a desvelarse, con la consecuente actividad curricular y selectiva entre los policompis, y el final del curso se empezará a tocar con las puntas de los dedos.

Un sabor agridulce, entre la ilusión y la tristeza, podría envolver peligrosamente al poligrupo los últimos días e incluso algunos de sus miembros, tras acabar su polisecuestro de seis meses en el polígono, podría llegar a acusar el síndrome de abstinencia e incluso el de Estocolmo.

Desde aquí quiero lanzar una llamada a la esperanza y a la tranquilidad de los policompis: una semana sin polígono y unas cuantas memorables poliquedadas para recordar viejos e impagables momentos y anécdotas poligoneras serán más que suficientes para superar la maldición del polígono y cualquier tipo de síndrome asociado a él.

E.E.

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