Polígono del marketing

Google-prise

Aviso a navegantes, que dice Google que por primera vez cambiará la página de inicio de su buscador. El buscador más minimalista de internet es tema principal de muchos de nuestros poliposts, pero es que como tiene tantas cosas es muy fácil que nos de para escribir unas líneas.

Lo nuestro, y suponemos que el de otros muchos mercadólogos, con Google es un amor odio un poco inexplicable. De ahí que le dedicáramos un hueco en nuestro primer cosas que la mercadología nos hace odiar. También hemos opinado, sin que nadie nos lo preguntara, acerca de su plataforma de cursos marketeros Google Actívate y hemos intentado daros unas claves para ser el rey de AdWords, cosa que suponemos no os estará siendo nada fácil.

Pero Google es mucho más, además de su iniciativa para iniciar en el mundo del código a los más pequeños, sigue siendo la eterna puerta a internet. Esa puerta que se hizo famosa por reducir al máximo los elementos que en el resto de navegadores desviaban la atención de aquellos primeros usuarios. Porque, no nos olvidemos, que el buscador más utilizado del mundo ya ha cumplido la mayoría de edad.

Vale, que constantemente la compañía de Mountain View esté sorprendiéndonos, para bien o para mal, con nuevas cosas y siempre nos deje muy loquers, pero hay que reconocer que ya iba siendo hora de innovar. La cuestión es con qué nos sorprenderán ahora. Por si acaso, nosotros ya vamos temblando, por estar preparados. Al igual que hacemos cada vez que leemos que se avecinan cambios en Analytics o en Google Search Console. Mejor prevenir que sufrir muy fuerte de repente.

logo google




La vida es un festival

Pocas cosas hay en el mundo que molen más que un festival de verano. Amigos, música, unas cervezas y caloret (en algunos casos, en el BBK, por ejemplo, pues como que no suele suceder). Y ya, si te vas para el Mediterráneo, pues suma también playa.  

Los festivales molan, los precios abusivos que suele haber dentro, no tanto. Las entradas suelen tener un coste bastante reducido en comparación con lo que costaría por separado el show de cada uno de los artistas del cartel por sepado. Y ese es el principal motivo que lleva a miles de personas a adquirir las entradas de la gloria. El dolor viene una vez traspasadas las puertas y puestas las pulseras.

Si te apetece una cerveza, prepara unos 8€ (precio por el que puedes tomarte 4 en cualquier otra parte, que diría Dorian). Lo del comer ya es algo más asequible. Pero aquí hemos venido a hablar del beber. Y, en estos casos, el beber suele venir asociado con el vertedero. Me explico, que después de cada jornada todo acaba como un basurero enorme. Por que, no mintamos, todos tiramos los vasos de plástico de la marca de turno al suelo. Por que somos así de limpios. Por que nosotros lo valemos.

Para evitar, o más bien minimizar, este desastre, la presente edición del BBK Live  decidieron crear unos vasos molones que siguieran la línea del cartel. Así, un poco rollo Aste Nagusia, salvando las distancias en cuanto a diseño. Unos vasos que tienes que pagar (2€, lo justo para no soltarlos en toda la noche y, seguramente, llevarlos el día siguiente) y que son rellenables, de forma que cada persona solo gaste un vaso en toda la noche. Esto es algo que las grandes estrellas como los Guns n' Roses, o Enrique Iglesias (a este le incluímos aquí porque tenemos constancia de que lo hace, no porque sea una estrella).

Vale, sí la idea es buena. Pero sigue siendo una clavada. Así que, desde el Polígono, proponemos a los organizadores de festivales del mundo (ejem, Last Tour) incluir uno de estos vasos en el precio de la entrada. Ya sea cobrando un par de euros más, o incluyéndolos por el mismo precio. De esta forma, la sensación de que te la meten doblada no se percibe tanto y la ventaja, a nivel basura, sigue siendo la misma.

De nada, organizadores. Os aceptamos unas entradicas a cambio. Guiño, guiño. 

merchan bbk live 2017
Merchandising 2017 | www.bilbaobbklive.com
   

¿Votos a favor de la (poli)programación?

A ver, que todos sabemos que es verano y que todos, antes o después, nos iremos de vacaciones. Y también es sabido que nadie quiere abandonar ni sus webs o blogs ni perfiles sociales mientras anda torrándose de playa en playa. Pero, joe, polipeña prestadle policuidado a la poliprogramación. Que a veces queda feo.

Nosotros mismos recurrimos a ese millón de herramientas, plugins y aplicaciones varias que hacen que nuestras redes sociales sigan teniendo movimiento mientras estamos en el chiringo de turno. Pero lo que no hacemos es publicar cosas random los findes (bueno, en el Polígono, sí. En las redes de las empresas en las que trabajamos, no), ni a deshoras, ni nada de nada. Por dos motivos: 

  1. Estamos fuera del horario de trabajo, son horas que no van a ser remuneradas y, si a lo largo de la jornada laboral haces bien tu trabajo, no es necesario que inviertas más tiempo. Puesto que al finalizar el día, habrás dejado todo bien atado. 
  2. ¿A quién le interesa lo que ocurre en tu página un domingo? O, ¿por qué tienes que volver a torturarnos con lo mismo mil veces? Si vas a repetir el mismo texto una y otra vez, al menos cambia la frasecita que me tiene que incitar a hacer clic.

Las redes sociales lo molan todo y las herramientas que te permiten respirar tranquilo sabiendo que algo mantiene vivas tu cuentas de Twitter, Facebook e Instagram, también. Pero, por favor, usadlas con cuidadín. Que sí, que por un lado os solucionan la vida un par de días, pero joe quedan taaaaan feo que, igual cuando vuelvas de tu retiro playero, te encuentras unos cuantos unfollows. Y nadie quiere perder seguidores.

Comunica las mismas cosas, sigue explotando esos posts que tan bien te funcionan, pero cambia el mensaje que tiene que llevar a quien te lea a leerlo entero en tu sitio web. No programes cosas para días, o en horarios, en los que realmente no compartirías nada con tus seguidores y, al volver, puede que esas vacaciones, además de sentarte de maravilla, habrán hecho crecer el número de personas que te siguen por las redes.

Este (poli)verano te vas a enamorar

Aunque se haya adelantado unos cuantos días, por fin llegó el verano. Y aunque eso de la canción del verano ya no es lo que era (prueba de ello es que Des-pa-ci-to salió en invierno, igual que las canciones de Enrique Iglesias que lo petaron en veranos anteriores), los spots televisivos parece que medianamente se mantienen.

La tarea es muy difícil porque son cientos los anuncios veraniegos que aún tenemos rondándonos la cabeza, pero hemos venido a traeros nuestro top 5 ¿Preparados?

Estrella Damm

La marca de cerveza más mediterránea lleva varios años promocionando grupos que suenan muy a verano. Empezaron con Summercat, una canción que tú ni entendías ni sabías pronunciar correctamente, pero que se te metió en el cerebro aquel verano para no salir hasta la Nochevieja. Todo el santo año cantando chunai, chunai, chunai, chunai, ai guanna bi guiz yu chunai...



Disfruta de Juver

¿Tú también disfrutas la fruta Juver sin azúcar? La dichosa canción que impactó en nuestros cerebros allá por principios de los dosmiles, es un clásico veraniego más. Fijaos si la cancioncilla sigue petándolo que en 2015 la marca prescindió del caribeño de turno para poner al micrófono a las mismísimas Azúcar Moreno. Desde que tus ojos, bandido robaron con cuentos, el zumo de naranja no lo vemos igual.

La Once

En aquel verano de 2003, yo no tenía ni 13 años. Pero recuerdo perfectamente aquella serie de spots bizarrísimos que pasaban a todas horas por televisión. Que si los de la cremita, que si los de las tapas, que si las señoras de la medusa del amor, que si el del semáforo... No sé, ojalá volver atrás en el tiempo y disfrutar, publicitariamente hablando, de aquel trospideo del bueno cuyas canciones entonas con un par de policañas de más.

 

San Miguel

Últimamente, San Miguel está haciendo muchas cosas guays. Igual también influye que el Athletic es de casa, pero es lo mismo, lo mola todo. Y el verano de 2013, sencillamente lo petó. Aquel año pusieron de moda aquello de los Ciudadanos de un lugar llamado mundo, que dió hasta para programa radiofónico-youtubero con Javier Limón a la cabeza. Y es que reunieron en un solo spot lo mejor de la música del momento, com um poquito de Athletic, unas imágenes de Bizkaia...

  

Bonus: Toma mucha fruta

Mi fucking guilty pleasure, cuando los Bom Bom Chip lo petaban yo casi ni sabía andar, pero estuve años dando la brasa con mi cassete de No somos renacuajos, hasta que mi madre me lo tiró y ¡menos mal que existe internet! Por que, a veces, hasta los escucho. Que yo era tan fan que me las sabía (y me las sé) todas. Versionaron Groenlandia de Los Zombis, a los Bom Bom Chip hay que seguir queriéndolos.

Fin de ciclo en el mundo del CM

Ya llevamos tiempo acostumbrados al Community Manager graciosete de turno. Hay múltiples ejemplos en nuestros timelines. El de Renfe, la de Policía Nacional, el de Netflix... Empresas de prestigio y renombre (algunas de rancio abolengo) que deciden basar su estrategia social en las gracietas y ocurrencias del CM de turno. Cuentas que si fuesen personales entrarían dentro de la categoría de tuistars (todo por un sueño), pero que son la cara de una compañía en el entorno digital y social.



Parece que esto va a cambiar. La perspectiva de los usuarios ha ido cambiando con el tiempo y, al parecer, ya no está tan bien visto, ni es tan interesante o viral, un CM cachondo para hablar con los clientes y/o la chavalada. Al menos no con las empresas más asentadas. Recientemente se han publicado las conclusiones del Índice Sprout para el segundo trimestre de 2017 y arroja ese tipo de conclusiones. Parece que estamos frente a un fin de ciclo en el mundo de la gestión de comunidades online.

Desde el Polígono del Marketing cogemos los datos con pinzas. Han sido 1003 encuestados, pero no conocemos la ubicación geográfica de los mismos. Puede que hablemos de un millar de ciudadanos de todo el mundo o que el grueso de las encuestas hagan referencia a Estados Unidos (incluso solo a California o, más especificamente, a San Francisco). Por lo tanto no sabemos si estos datos pueden ser extrapolados a España. Recordemos que los milenials españoles son distintos a los estadounidenses, como ya comentó nuestro policompi en su blog.

Respecto a los datos y al informe en sí, destaca que los comportamientos que más demandan los usuarios en perfiles sociales de marcas es la honestidad, la amabilidad y servicial. En el cuarto punto (un 72% de los encuestados) aparece que el CM debe ser divertido. Por contra, el comportamiento que no quieren los usuarios es el crítico y políticamente correcto. La verdad, no sabemos cómo tomarnos estos datos. Uno ya no puede ser crítico, ni políticamente correcto con nada para que la gente no se enfade.

Es curioso observar las distintas plataformas sociales para interactuar con las marcas. En primera posición está, casi doblando al segundo, Facebook. Y no solo entre las generaciones talluditas, los milénicos también tienen esta red social como la predilecta para ser asaltados por las marcas. Le siguen Youtube y Twitter. La red del pájaro azul e Instagram cobran mucha fuerza entre los nacidos a partir de los 80. Es interesante comprobar que Snapchat es visto como un entorno más privado y es preferible poca interacción.



Os invitamos a que repaséis los datos del informe por vosotros mismos y saquéis conclusiones. Aquí os dejamos un breve repaso con nuestra propia poliaportación al respecto. Queremos finalizar con las acciones que más interesan a los seguidores. Como es lógico, la respuesta de las marcas ante dudas o problemas de los usuarios son lo que más se valora. Sobre todo para los milenials. En el caso de los gifs, son interesantes para tratar de atraer a esta generación, pero se estrella con las anteriores. Casi la mitad de los Xers y los baby-boomers son contrarios a las imágenes animadas. Tampoco gusta, en su mayoría, burlarse de la competencia o el empleo de jerga. 


Este tipo de informes son muy interesantes para conocer el estado de la profesión y poder redirigir nuestra estrategia social hacia caminos más rentables (no solo en términos económicos) para nuestras empresas. El poder polisocial está en tus manos.

McRip

Dicen que nos estamos volviendo fit, tanto que estamos matando al BigMac. Y pluralizo porque dicen que todo esto es culpa de la gente (como diría Lori Meyers), es culpa de los millennials.

Hubo un tiempo en que en países como Estados Unidos el BigMac servía como referencia para medir el coste de la vida, algo que se conocía como BigMac Index. Algo que ahora parece cosa muy del pasado. Según un estudio realizado por la propia cadena de comida rápida, reveló que sólo uno de cada cinco millennials han probado un BigMac (con nosotros se rompía esa estadística, todo hay que decirlo).

Ahora dicen que la obesión de algunos millennials por comer sano (no es nuestro caso, lo podemos asegurar) y la conciencia social que tenemos (aquí ya sí nos incluimos un poco), han hecho que las tendencias de consumo de nuestra generación hayan cambiado. Preferimos comida que nos hagan disfrutar de la experiencia, sabores nuevos, empresas sostenibles y apostamos por el comercio justo. Todo lo que no es McDonalds. Y también nos flipa el postureo, que aquí ya encaja un poco más el gigante hamburguesero.

Así que, parece que McDonalds, deberá continuar con esos cambios que inició al cambiar el rojo de su logo por un verde más ecológico si quiere conquistar a toda una generación. Y seguir experimentando con sabores, con nuevas hamburguesas y dándole duro al cobranding si quiere seguir siendo lo que es.

Parece que los millennials, además de eternos becarios, skaters y gente que se queja porque sí, tenemos el poder de cambiar las tendencias. Algo que no es novedad, ya que también ocurrió lo mismo con las generaciones anteriores. Pero parece que si viene del millennialismo siempre es más diabólico. 

Aunque nosotros, como buenos millennials, somos muy defensores de la mayoría de cosas que defienden nuestros compis de generación, pensar que podemos acabar con el BigMac, nos pone un poco tristes.

big mac
Exquisito BigMac | www.mcdonalds.com